
Mi amiga Luella vive en Granada. Cerrando los ojos la puedo imaginar.
Su juventud me aporta toda la frescura que preciso.
Sus ojos son bombones naturales y su cabello del color de la canela más fina e intensa. Luella tiene la apariencia de una pequeña mujer y la virtud de todos los seres imaginarios y mágicos.
De casualidad fue engendrada, hace 14 años, por dos hermosos humanos: Un hombre bello y musical y una mujer sabia y misteriosa. Digo de casualidad, por que Luella se las habría arreglado para llegar a nuestro mundo de cualquier otro modo. Instintiva criatura. Fue un bebé adorable, como bien recuerdan sus tutores. Creció de la mano de su madre y, durante unos años, viajó, aprendió y retuvo cada una de las sensaciones que la acechaban. Alcanzó, tal vez demasiado pronto, un grado de madurez inusitada, sin embargo conserva y conservará siempre ese punto de magnífica inocencia. Incluso
Hay tanto para contaros… No existen suficientes canciones, ni historias, ni tan siquiera sueños que nos aproximen a la calidez y magia del alma de Luella.
Es increíble sentir que nunca estoy sola del todo, que incluso, cuando nos vemos, con sólo mirarme, adivina mis inquietudes y ensoñaciones. Utiliza la terapia de su risa para devolverme la paz y las ilusiones; muchas noches me he dormido escuchando su voz que me contaba aquellos cuentos que siempre deseé que me contasen y que nunca nadie supo narrar con la suficiente destreza y maestría.
Cuando escuchamos juntas canciones, nos emocionamos. Es increíble comprobar como le hacen sentir lo mismo que a mi, habiendo una diferencia generacional tan pronunciada. Compartimos preferencias y siempre acabamos por enamorarnos de las mismas frases y los mismos cuentos. Inteligente criatura. Te "inventaré" en varios episodios, y aún así no llegaré, ni por asomo, a transmitir todo lo bueno que hay en Ti.
Por una vez, no me importa caer en el sentimentalismo más ancestral... Adoro a esta niña-mujer-hada, y la siento más cerca de mi que la mayoría de los seres que me rodean y que quiero. Su magia blanca me supera y su mirada noble provoca en mi la PAZ más infinita.
Sin olvidar que juntas aprendemos. Mucho más de lo que he aprendido nunca. Y nos divertimos.
Todas las noches hacemos talleres para ser felices. Convocamos espíritus, preparamos fórmulas de belleza y hechizos de amor.
Todas los días, aunque esté en Granada, la siento cerca.
Hay momentos, que, lo único que deseo, es tiempo para seguir disfrutando de Luella. Y sonreir, llenas de complicidades cuando escuchamos al Don. Ahí te pongo una. Eres demasiado BONITA.
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