martes, 29 de enero de 2008

TE AGRADEZCO







Mi amiga Luella vive en Granada. Cerrando los ojos la puedo imaginar.
Su juventud me aporta toda la frescura que preciso.

Sus ojos son bombones naturales y su cabello del color de la canela más fina e intensa. Luella tiene la apariencia de una pequeña mujer y la virtud de todos los seres imaginarios y mágicos.

De casualidad fue engendrada, hace 14 años, por dos hermosos humanos: Un hombre bello y musical y una mujer sabia y misteriosa. Digo de casualidad, por que Luella se las habría arreglado para llegar a nuestro mundo de cualquier otro modo. Instintiva criatura. Fue un bebé adorable, como bien recuerdan sus tutores. Creció de la mano de su madre y, durante unos años, viajó, aprendió y retuvo cada una de las sensaciones que la acechaban. Alcanzó, tal vez demasiado pronto, un grado de madurez inusitada, sin embargo conserva y conservará siempre ese punto de magnífica inocencia. Incluso la Reina de las Hadas madura su corazón de trigo cada otoño.

Hay tanto para contaros… No existen suficientes canciones, ni historias, ni tan siquiera sueños que nos aproximen a la calidez y magia del alma de Luella.

Es increíble sentir que nunca estoy sola del todo, que incluso, cuando nos vemos, con sólo mirarme, adivina mis inquietudes y ensoñaciones. Utiliza la terapia de su risa para devolverme la paz y las ilusiones; muchas noches me he dormido escuchando su voz que me contaba aquellos cuentos que siempre deseé que me contasen y que nunca nadie supo narrar con la suficiente destreza y maestría.

Cuando escuchamos juntas canciones, nos emocionamos. Es increíble comprobar como le hacen sentir lo mismo que a mi, habiendo una diferencia generacional tan pronunciada. Compartimos preferencias y siempre acabamos por enamorarnos de las mismas frases y los mismos cuentos. Inteligente criatura. Te "inventaré" en varios episodios, y aún así no llegaré, ni por asomo, a transmitir todo lo bueno que hay en Ti.

Por una vez, no me importa caer en el sentimentalismo más ancestral... Adoro a esta niña-mujer-hada, y la siento más cerca de mi que la mayoría de los seres que me rodean y que quiero. Su magia blanca me supera y su mirada noble provoca en mi la PAZ más infinita.

Sin olvidar que juntas aprendemos. Mucho más de lo que he aprendido nunca. Y nos divertimos.

Todas las noches hacemos talleres para ser felices. Convocamos espíritus, preparamos fórmulas de belleza y hechizos de amor.

Todas los días, aunque esté en Granada, la siento cerca.

Hay momentos, que, lo único que deseo, es tiempo para seguir disfrutando de Luella. Y sonreir, llenas de complicidades cuando escuchamos al Don. Ahí te pongo una. Eres demasiado BONITA.